De marca de agua, aventuras fotográficas y exposición.

(No publicaba hace dos meses, ignoremos por el momento lo exasperante que puedo llegar a ser)

¡Sigo viva! Espero que ustedes también.

Ya he comentado anteriormente que me gusta muchísimo sacar fotos, o si no lo hice, creo que se sobreentendió con todas las fotos que tenía (y seguramente tendré) en el blog. Puedo renegar al momento de sacar y que no salgan bien (y no saber porque no están saliendo bien), o que desde la pantalla de la cámara se vean de una manera y luego al verlas en la computadora, de otra muy diferente pero; al fin y al cabo lo disfruto.
Bueno, estoy tratando de practicar más, acudiendo a eventos como obras de teatro o recitales, o sacando fotos durante mi breve viaje a Buenos Aires. A pesar de ello, mis fotos siempre quedaban archivadas en la computadora, expuestas solo a amigos o familia (con suerte), por lo que decidí publicarlas en el mundo virtual, en “la nube” y permitirles ver el ambiente binario de estas tierras. Con el riesgo de recibir críticas feroces o robos inesperados (las críticas son recibidas, el ataque no tanto, y dudo que alguien robe mis fotos, but still).
En relación a esto último, estuve averiguando maneras de evitar estas posibles situaciones (no que vaya a pasar si o si, pero mejor prevenir), una de ellas es recurriendo a la marca de agua en la foto, es decir, a poner mi firma mediante algún programa. No evita al 100% que vayan a borrar o cortar mi autoría de la fotografía, mas parece que lo hace más difícil. De paso alguien que vea la foto compartida en algún lado con mi firma y le llame la atención, se interesara por más.
A pesar que me encante la idea de observar mi nombre estampado en algún lado, creo que en las fotos me chocara un poco verlo, quiero decir, habrá algo en la esquina interrumpiendo (a menos que sea chiquito y simple, con mis iniciales).
He preguntado a varias personas y las opiniones son dispares; como no me decido a hacerlo por ahora, no lo estoy usando. Quizás en unos días cambie de opinión.
(Otras opciones, por lo que estuve averiguando, son recurrir a Creative Commos o redes sociales como Safe Creative)
No obstante, siempre estará el riesgo de que alguien robe tu fotografía, a pesar de todas las medidas que tomes. Por lo que si sos muy temeroso a compartir tus fotos y recibir opiniones (o peor, no recibirlas) y/o robos, tendrás que pensarlo seriamente.

Aun estoy en proceso de decisión, por lo que aún no agregué marca de aguas ni nada por el estilo (aún), sin embargo, decidí publicar unas cuantas de mis fotos y dejarlas en libertad de ser vistas, criticadas, amadas u odiadas(?), con todo el ‘miedito’ que me da dejar a mis pequeñas creaciones imberbes en lugares desconocidos. Pero están en algún lado (y no archivadas en una máquina).
Por lo que en parte, los invito a ver las que suba por acá o las que están en flickr y, por otra parte, si alguien quiere opinar respecto a si poner marcas de agua o no en las fotos, registrarse en creative commons, o lo que sea, es bienvenido.
Pero, sobre todo, deseo comentar (a mi manera un toque incoherente o sin relación entre una cosa y otra), acerca del miedo a las nuevas experiencias o a las opiniones del otro acerca de lo que uno está haciendo.
No planeo hacer un tutorial ni nada por el estilo acerca de como evitar que las personas intervengan o quieran opinar acerca de tu trabajo (si ese fuese el caso, creo que diría cosas como: “¡No hagas contacto visual! Pero si lo haces, tratá de mostrarte sereno y no que estás aterrorizado por dentro”), más bien quiero decir que, en primer lugar, si queres crecer (profesionalmente y como persona) tendrás que exponerte. Con todo el terror y el miedo que eso implica. Más si sos una persona que le cuesta justamente eso, socializar, y/o está acostumbrada a hacer las cosas sola.

Es todo un drama. Quizás no tanto para la persona que no siente, que no entiende (o ni se molesta en intentar) lo complicado que es para una persona tímida y/o ansiosa, no sólo socializar y enfrentarse a situaciones nuevas (ergo, gente nueva), sino exponer tu trabajo, sea el que sea, a los ojos de todos (o solo a los de tus amigos), porque ahí toda crítica es personal; todo es emoción.
Algo que me explicaron es que no tenés que personalizar los hechos, es decir, interpretar que el resto tiene intenciones negativas, recibir las críticas de una manera emocional y no racional, entre otras distorsiones, pero entiendo (siento) que es difícil, porque no solo estas exponiéndote a vos mismo, quiero decir, físicamente hablando, sino también una producción propia, algo salido de tu mente, de tus experiencias, éstas en esa obra plasmado de alguna manera que no reconocés fácilmente, pero estás ahí. Mostrar eso, implica mostrarte a vos en ángulos que desconocés si estás preparado para hacerlo.

Es estar vulnerable, y eso es muy difícil para cualquiera.

No pretendo darme una palmadita y decir: “ay, pobre de mi”, sino tratar de explicar para el que lea que ser ansioso y que te cueste desenvolverte con otras personas, es un reto diario al cual tenés que enfrentarte en la profesión y/o campo en el que estés. No hablo solo de mi, sino de personas que conozco y las escucho.
Entonces, en segundo lugar, quiero comentar que lo que vengo escuchando últimamente es que la gente (entiéndase por amigos, compañeros de trabajo, carrera, profesión, maestros, etcétera) ni se esfuerza (no, ni lo intenta) en entenderlo, en oírlo.

Claro que cada persona lleva consigo mismo su bola de mierda personal (y aquí estoy parafraseando a un bello libro), como para encima ponerse a escuchar los desahogos y dramas de una persona ansiosa, tímida o “exagerada” pero, ¿por qué no hacerlo? Si tanto te llama la atención (te quejas) el individualismo de todos, que alguien esté en su tercer año de carrera y no conozca/hable a (casi) nadie y/o que le cueste hablar en voz alta (esto va para varios de mis profesores), que sea tan callado que pase desapercibido (esto va para maestras de jardín de infantes), que básicamente sea una persona tímida que le cuesta hablar con otras personas (para compañeros de carrera, de profesión, etcétera), ¿por qué no preguntárselo alguna vez? ¿Por qué no detenerte y escucharlo?  (Preferentemente no en medio de una clase, claro, ni frente a grandes grupos, porque seguramente pondrás a esa persona en apuros, pero hacerlo)

El tema me apasiona. No solo porque lo vivo, sino porque escucho a amistades y familia que les ocurren situaciones parecidas, y ahí me enerva. (No me gusta oír los comentarios/hechos que vivieron/viven mis familiares y/o amigos con otras personas, es decir, pueden ser mínimos o pasar desapercibidos para el otro, pero no tienen idea el efecto que provoca en los demás, y esta actitud me pone un toquecito violenta y desagradable)


¿Cuál es el punto? Hacer una declaración, quizás. (No sé ustedes pero en mi cabeza me imagino similar al vídeo BANGBANGBANG, en un campo con una bandera ondeando diciendo: “Aguante Hufflepuff”, “Vamo’ los tímidos” con un tejón al lado, o algo por el estilo)

Volviendo al tema, es inevitable. Habrá que enfrentarse a esas situaciones y dar a conocer lo que haces, más si queres crecer y mejorar. (Aunque me sorprenda, gran parte de la vida consiste en socializar y conocer gente (?))

Sin embargo, aquel que no lo entienda, que le llame la atención y/o se queje, podría preguntarlo. No digo comprenderlo, sino oírlo (con atención y dándole el respeto y/o interés que se merece, porque creeme, no debe ser fácil)

El intercambio es cosa de dos o más.

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