Libros en modo aleatorio: Breaktime.

Toda ficción tiene un punto de partida.

Hello, people from the internet.

Trato de no ausentarme demasiado, ni dejar abandonado al blog. A veces me cuesta esto de ser constante.

Vamos al tema:
¿Alguna vez levantaron un libro al azar y lo compraron, a pesar de no tener una sólida opinión en la que apoyarse? Bueno, a veces hago eso. Agarrar un libro, atraída por la portada, el título, etc; o guiada por la breve sinopsis que viene con él, y comprarlo. No siempre me gustan. No obstante, también hallé libros bellos y eso es lo que planeo hacer hoy, comentarles sobre uno de los descubrimientos que hice hace un tiempo, pero que, valga la redundancia, me tomó mucho tiempo leer. (Esto en parte porque tengo muchos libros pendientes, y soy de esas personas que cuando puede, se compra un libro. Es un círculo vicioso de nunca acabar la lista de pendientes, jaja)

En fin. Quiero hablarles de Breaktime, o Contratiempos, de Aidan Chambers. (Suelo hacer spoilers, aunque nada muy especifico, por lo general. Igual, ya saben)
Para hacerlo breve, trata sobre un reto entre dos amigos, Ditto (protagonista) y Morgan, y el viaje que realiza el primero para respaldar y fundamentar su postura. ¿El desafío? Demostrar que la literatura no es falsa, que no es un juego ni un engaño. Tampoco una simulación.

Entonces, por un lado tenemos a Morgan, sosteniendo que la literatura (la ficción especifica él), es una mentira y un simulacro al que el lector acude, que es un medio obsoleto y aburrido para transmitir historias e inadecuado para exponer la realidad, ya que la describe siguiendo determinadas reglas y estructuras, un orden y prolijidad que en la realidad, en el día a día, no existe.

Rechazan personajes por su falta de
coherencia.
(¿Acaso tu eres coherente, Ditto?
¿O lo soy yo?)

Por otro lado, tenemos a Ditto, acusado por Morgan de basar su vida y lo que sabe de ella en los libros, de carecer de una experiencia verdadera y por lo tanto, de limitarse a repetir lo que lee, lo único que conoce. (Quizás exagero un poco, pero es lo que dice).
Ditto no está de acuerdo con esa postura, y para probar el valor de la literatura o la ficción y su capacidad para narrar hechos reales y transmitir entonces, el desorden y lo caótico del mundo real, se decide a escribir su semana de vacaciones y el encuentro con una vieja amiga e interés amoroso*, como una crónica, pero sin recurrir necesariamente a una estructura “lógica”.

Contratiempos es un libro sencillo, pero no por eso menos interesante. Si bien no profundiza ni se extiende demasiado en los conflictos del personaje, creo que no lo necesita y que consigue su propósito: Demostrar el desorden del “mundo real” y lo ilógico de las emociones. Incluso lo conflictivos que son los lazos humanos.
No solo te plantea lo inestables e hirientes (así como preciosas), que pueden ser las relaciones, sino también lo poco que podés conocerte a vos mismo. En el libro lo manifiestan mediante la descripción de un cuarto, Ditto tenía todos esos libros y demás objetos que no lo representaban, en parte estaban allí porque se esperaba que los tuviese (eran lo que debía leer y/o tener), pero no se hallaba en ellos.
*¡Spoiler! Dejenme decir que me gustó que planteara una relación sexual que fue algo de una sola vez, no leí muchos libros dentro de literatura juvenil que plantearan esto, sin todo el drama de por medio, y en las que esté presente el respeto y sin promesas de futuros encuentros.

El libro plantea en especial, dos posiciones acerca de la literatura y de los libros y de lo que podemos llamar realidad, que siempre las he pensado: ¿Dónde está el limite entre lo real y lo ficticio?
Incluso, dentro de las relaciones entre personas, ¿cuánto distorsionamos de lo que vivimos con el otro (de acuerdo a nuestra propia visión y/o conveniencia) y cuánto efectivamente ocurre? ¿Gran parte de nuestra realidad y relaciones están basadas en los libros? ¿Estas ficciones nos llevan a la idealización (y mas tarde, decepción) de lo que vivimos?

¡Pueden salir muchas preguntas de acá! Y todas interesantes.

Bueno, Contratiempos te incentiva a cuestionarte todo esto. Y a su vez, creo que te da una respuesta: Desconocés el límite, existe una línea muy delicada y difusa entre la “literatura engaño” y la “literatura real”, entre lo que es verdadero y lo que es falso, entre lo que vivís y lo que crees (vivir, ver, etc.)

Morgan dice que la literatura “es jugar a la vida”, y Ditto, que toda ficción tiene un punto de partida (real), pero que  a su vez, no hay algo certero o verdadero (al menos, no por completo).

– Yo aparezco ahí -dijo mientras salia-.
¿Quieres decir que sólo soy un personaje en un cuento?
– ¿No lo somos todos? – dijo Ditto y se rió.

Así como la realidad es fuerza y confusión, pasión y tristeza, y todas esas emociones opuestas (así como las intermedias), creo que la literatura es tanto engaño como realidad, belleza y dolor, emoción y nostalgia (por algo que vivimos o, muchas veces, por algo que no), es confusión y deseo, es “jugar a la vida” y efectivamente, vivirla.

La literatura será mera copia de algo mucho más potente, o un escape peligroso. Sin embargo, ¿quién tiene la prueba de que así sea? Quizás la “realidad” sea la ficción.

Demasiadas preguntas por acá.

Breaktime puede ser un libro fresco, con palabras amenas y directas, pero te invita tanto a cuestionar tus límites y lo que tenés por seguro y cierto, así como a disfrutar de la literatura (siendo mentira, juego, escape, caos y realidad) y también, a no parar de vivir.

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