De etiquetas y modo automático.

QUE ME CUESTA EL MODO MANUAL, JODER.

Bueno, ignoren eso, fue mi pequeño gritito de frustración.

Leyendo blogs de gente que me interesa y me gusta lo que dice y cómo lo dice, y divagando en mi cabeza a altas horas de la mañana, sin haber dormido, se me ocurrió escribir esta entrada, que relaciona dos cosas: Fotografía en modo automático y manual, y la exposición.

Exposición de mi misma hacia otras personas, porque para eso está el blog, para hablar de las cosas que se me ocurren a las 6 de la mañana (Sí, debería estar durmiendo. Sí, debería estar estudiando en unas horas)

Bien. La cosa es así: Tengo una cámara y estoy aprendiendo a usarla y el modo manual es más difícil de lo que parece. Y ya oí varios comentarios diciendo: “Pero estás sacando en automático, no estás sacando fotos” porque la cámara hace todo y blabla. Trato de tomarlo bien y no responder con miradas de odio y un “putamadrequemecuesta,estoyaprendiendomorite” (?), eso ultimo queda en lo mental. Quiero decir, cuando alguien me da un consejo u opinión critica, esta bien, lo soporto y trato de tomarlo de manera racional (y no emocional), pero cuando alguien lo comenta con un tono prepotente o pedante, me saca. Por no decir otras cosas.
Bueno, ahora el modo manual y yo estamos iniciando nuestra relación y tratando de llevarnos bien. Veremos como avanza mi relación con Bookie Achilato (mi cámara).

Pero algo que quería comentar y que converse en “Emilia y sus pasos por la psicóloga” (O “Crónicas psicológicas”, “Consulta a las 11”, “Crónicas de una persona ansiosa”, no sé, tiren nombres), es sobre la exposición y las etiquetas que uno mismo se hace.

En las interacciones sociales(?), me di cuenta que me adelanto y me justifico, que adivino lo que el otro puede llegar a pensar, a opinar (el “que dirán”), que le “advierto” cómo soy, qué puede esperar. Por ejemplo: con las fotos y el bendito modo manual. “Recién estoy aprendiendo”, “Aun no sé usar bien el modo manual”, “la luz” y esto y aquello. O avisándole a la otra persona que me cuesta relacionarme, que es verdad, me cuesta y me pone ansiosa, pero algunas veces se me da mejor que otras, a veces no es tan difícil y me calmo. Pero ya hay una etiqueta. Una que yo misma me puse.

Me abruma exponerme y cuando lo hago, tengo que tener todo fríamente calculado y tener consideradas a todas las posibles situaciones negativas, todo lo que puede salir mal, e inclusive lo que pueda salir bien. Porque no solo una mirada negativa me pone mal, sino también una positiva. Me incomoda.

¿Por qué es tan difícil? ¿Por qué sola me pongo etiquetas?

¿Será que es más fácil actuar de una manera determinada? ¿Decir, por ejemplo, que no soy muy habladora o que soy vergonzosa y ya de antemano actuar de esa manera? ¿Actuar así porque es lo que se espera?

Será que la falta de sorpresa y/o inestabilidad lo hace todo más simple. Ya hay algo determinado en la situación y esto hace que desenvolverse sea más sencillo, y que uno pueda saber qué esperar.

¿Opiniones?

No odien al modo automático, será mas rígido o marcado, pero puede sacar buenos resultados. Tampoco nos aterremos con el modo manual, será más inestable y complejo, y algunos se manejaran con él con mayor naturalidad que otros, pero en la práctica se aprende. Solo hay que lanzarse a bailar sacar.

PD: esto lo escribí hace unos días, y sí, a las seis – siete de la mañana, así en su momento eran pensamientos sin demasiado sentido <3 Lo edite un poquito ahora.
Saludos, personas de internet’s world!

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