Camille y sus objetos cortantes.

A veces oigo a las palabras pelearse entre ellas por todo mi cuerpo. Arriba, en el hombro, <<bombacha>> le grita a <<virgen>> en la parte interna del tobillo derecho. Bajo un dedo gordo del pie, <<coser>> le lanza amenazas sordas a <<nena>>, justo debajo de mi pecho izquierdo. Puedo apaciguarlas pensando en <<desaparecer>>, siempre discreta y regia, ejerciendo su dominio sobre las demás palabras desde la seguridad que le proporciona el refugio de mi nuca.

Sharp Objects – Gillian Flynn

Amo el título que se me ocurrió. No porque sea ingenioso, sino que me resulta tan bonito y tiernito. Sí, tiernito.

Teniendo en cuenta lo que suelo publicar en el blog, se entiende mi gusto por la protagonista de este libro, Sharp Objects o Heridas abiertas, como se lo consigue por acá.

Planeaba escribir algo, sacarme ese algo de la garganta para relajarme un poco, pero no resultó, así que me decidí a hacer un comentario de este libro. Un comentario breve, sin agregarle la sinopsis porque la encontraran en Goodreads o en Mr. Google a tan solo unas teclas y clicks de distancia. Pero digo cosas un poco reveladoras (spoilers), así que están advertidos, queridas personas de internet.

Me da cierto placer leer esa cita y otras más del libro. Es bella, y fuerte, y triste. Incluso tiene algo de sensual. Todo eso podés encontrar en el libro. No voy a hablar del suspenso, de la pregunta: “¿Y quién estará detrás de todos esos crímenes?” porque quizás es algo obvio, una vez que empezaste a leerlo. Aunque esto no quiere decir que sea un libro malo o predecible, lo disfruté mucho; pero ahora voy a hablar de la protagonista, Camille, y de su dolor, de su bronca, de su ansiedad.

En realidad, voy a escribir lo que me salga. Quizás no termine escribiendo sólo del libro.

Camille es una protagonista fuerte y totalmente insegura a la vez, no logra enfrentarse y decirle “no” a su madre, a su hermana, a su familia, esas personas que más daño y a su vez (y en algunos casos), comprensión y cariño pueden darte. Camille rechaza, y la rechazan. Camille no quiere volver porque es demasiado doloroso e incómodo, y porque regresar provoca que la necesidad de cortarse palabras sea más fuerte (y no tiene más lugar en su cuerpo, y esta siendo vigilada por su jefe, quien no la despide porque la quiere como hija).

Camille está rota. Ella lo sabe, y no hace grandes intentos por cambiarlo, porque probablemente no quiere. Solo le interesa realizar un trabajo medianamente bueno, lo más lejos posible de su casa. Obvio, se ve obligada a volver, no solo porque están ocurriendo crímenes terribles en su pueblo, sino porque el jefe tiene esa tonta esperanza y “sobrestimación” o idealización que tienen los padres de que puede hacerlo, levantarse y hacer un trabajo excelente, porque tiene talento y capacidad. Claro, a Camille la idea la horroriza, pero de todas formas va. No tiene otra opción.

Adoro este personaje. Y me estresa a partes iguales.

El momento en el que describe su ansiedad, y los motivos que la llevan a hacer lo que hace, es bello y desgarrador. Camille en sí es bella y desgarradora. Arrebatadora. Camille duele, y su cuerpo desnudo te haría desviar la vista, regresarla y admirarla, varias veces, porque es bella, porque es dolor y belleza, inclusive ternura.

“Veía las palabras suspendidas en el aire y la ansiedad empezaba a anidar en mi interior a medida que se iban desvaneciendo”

Admito que tenia esta tonta idea romántica que Richard, personaje secundario, se acercaría hacia el final. Obvio, no lo iba a hacer, pero la idea y pequeña ilusión estaba. Lo de John me resultó un poco… random, pero agradable.
(Me encanta como estoy describiendo el libro, estoy tratando de no tirarles muchos spoilers. No que esté funcionando, pero la intención está)

También desee algo distinto para Camille y Amma. Sí, incluso para Amma, que no es una persona precisamente agradable. Todo lo contrario (y más) a agradable. Pero quería algo más para las hermanas, una suerte de casi amistad entre ellas, una relación de intento de apoyo, quizás. Algo que nunca tuvieron. No puedo evitar desearlo, tengo cierta debilidad por la relación que establecen los hermanos. Es algo interesante y adorable (y a veces, triste) de ver. Pero me estoy extendiendo y mezclando mis propias vivencias con el comentario que quiero hacer del libro.

¿Vale la pena leerlo?

Bueno, para mi sí. No sé si tanto por el suspenso e intriga de los crímenes, que influye y entretiene, y que estás avanzando y te da miedo/pavor saber cómo va a acabar, sino sobre todo por las palabras, por el dolor de Camille, su ansiedad, su belleza que duele, sus palabras materializadas que increpan, su piel gritando. También por Amma, por las familias rotas. O las familias un poco retorcidas
(Roto y retorcido no es lo mismo, me resultó necesario aclararlo. Porque Camille es roto, y su familia es retorcido).

Por las Camille que andan por ahí escondidas.

Me puse a pasear por la habitación, trate de recordar cómo respirar, cómo calmar mi piel… pero esta me seguía gritando.”

 

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